Un viaje para no olvidar
Un día viernes del mes de febrero con mi familia decidimos
viajar a una playa de nuestro país, cuando llegamos al lugar estuvimos buscando
un hotel en donde nos pudiéramos hospedar, encontramos uno en dónde con el
dinero que dábamos nos permitían quedarnos hasta el día domingo por la tarde,
fuimos a nuestra habitación y escogimos la ropa que nos pondríamos para ir al
mar, lo hicimos y nos encaminamos hacia allá.
Pasamos bien todo el tiempo que estuvimos ahí, ya para la
noche regresamos al hotel, nos cambiamos y buscamos un lugar para comer.
Después de comer regresamos al hotel para descansar.
Al día siguiente hicimos lo mismo con la diferencia que al
momento en que íbamos a merendar, uno de los propietarios del hotel nos
preguntó si íbamos a pagar la estadía de esa noche, mi padre le dijo que ya lo
habíamos hecho y el señor le contestó que lo que había pagado solo cubría la
primera noche, como mi padre se rehusó a pagar más dinero tuvimos que regresar
a nuestra ciudad en ese momento, no era tan malo pues ya habíamos disfrutado el
viaje, lo malo sucedió cuando a mitad de la carretera el auto tuvo una falla y
se detuvo, nos preocupamos y mi papá llamó a uno de sus hermanos para que nos
auxilie pero su auto también estaba fallando por lo que no pudo ayudarnos, mi
padre decidió que lo mejor era llamar a la compañía de seguro, pero la compañía
no podía enviar a alguien por nosotros, sólo nos enviaron una patrulla de
policías de un pueblo cercano para ver qué era lo que sucedía, y así fue, llegó
como a las 11:30 de la noche y como ya era tarde no nos ayudaron tanto, nos
ayudaron llevando nuestro auto cerca de una estación de policías para que pudiéramos
pasar la noche en el estacionamiento del lugar, esa noche hubo una fuerte
tormenta por lo que nadie durmió bien.
Al día siguiente nos despertamos temprano con la esperanza
que el auto ya encendiera pero no lo hizo así que pedimos ayuda a un familiar
para que nos ayudara con el número de algún mecánico que pudiera venir a
ayudarnos, mientras esperábamos al mecánico fuimos a desayunar a un lugar cercano
de donde estaba el auto, luego como a las 11 de la mañana el mecánico llegó y
ayudó a que el auto encendiera, le dijo a mi padre que siguiera a su auto para
poder llegar a su taller en dónde arreglaría el nuestro y así fue, el hombre
nos llevó hasta una playa cercana y arregló el auto, a las 3 de la tarde al fin
íbamos de camino a nuestra ciudad, sin duda fue un viaje para no olvidar.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario