El infierno
Esta parte es la más conocida de todas, el infierno es un espacio arquitectónico conformado, según la gravedad de las culpas. Está dividido en nueve círculos, que descienden y se van estrechando, hasta el centro de la Tierra.
Los círculos van desde los más leves pecados hasta los más graves. Entre los condenados están contemporáneos suyos, que pertenecen a diferentes esferas, como la política, la religión y la cultura. También aparecen grandes personalidades de la historia y seres mitológicos, como cerbero, minotauro o los centauros.
En el primer círculo está el Limbo, donde están los que no fueron bautizados y murieron sin conocer la fe. En el segundo están los lujuriosos de carne, en el tercer círculo los glotones. En el cuarto están los pródigos y avaros. En el quinto están los coléricos y perezosos. En el sexto están los herejes y ateos. En el séptimo están los violentos. En el octavo están los fraudulentos y en el noveno los traidores.
El purgatorio
El purgatorio es una zona intermedia entre el cielo y el infierno. El purgatorio está situado en una isla, tiene forma de un como truncado, una especie de montaña con precipicios a su alrededor. Está estructurada por nueve círculos.
En cada uno, las almas remiden un pecado capital, se purifican para poder entrar al Paraíso, cada círculo es custodiado por un ángel. En la base del cono está el Antepurgatorio, una playa a donde llegan los que murieron violentamente, los excomulgados y los que esperan morir para arrepentirse, Son almas que sufren, que no pueden ingresar todavía a ninguno de los círculos.
El Paraíso
El paraíso está dividido en nueve cielos y en la ciudad de Dios. Está localizado en el centro del universo y se lo representa como una rosa, en cuyos pétalos se encuentra un alma y en el centro, Dios. En los duelos habitan los seres que han salvado y están agrupados según las virtudes que poseen. Los siete primeros cielos llevan el nombre de 7 astros (Luna, Mercurio, Venos, Sol, Marte, Júpiter, Saturno) y representan las 7 virtudes teologales.
El Empíreo o Ciudad de Dios está fuera del sistema celestial de los cielos. Es intemporal y encierra, a su vez a todos los cielos.



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